viernes, 19 de septiembre de 2008

Un recuerdo con esperanza por el día del Profesor

Abrazo con afecto a todos los profesores, dos días después de haber recordado en la persona de José Manuel Estrada, que ser Profesor implica un compromiso vital de consecuencias siempre insospechadas.
El 17 de septiembre no fue momento de sentarse a dar forma a un saludo desde el teclado, y probablemente este saludo está atravesado por los acontecimientos vividos en aquella jornada.
Acompañar el dolor de las familias que han perdido a sus jóvenes hijos, que a la vez eran estudiantes de nuestros cursos, es una experiencia vital de la que aprenderemos todavía mucho.
Cada uno de nosotros experimentamos diversos sentimientos y reaccionamos de diversa manera ante el hecho de la muerte. Mas, quienes nos acercamos al misterio del instante final de la vida en la tierra desde una perspectiva de fe, creemos en la supervivencia de los lazos y sentimientos legítimos establecidos en la tierra, aún después de la muerte.
El dolor desgarrante que produce la muerte de uno de nuestros estudiantes, lejos de extinguir o apagar el amor pedagógico que comienza a crecer a partir de los encuentros educativos, nos mueve a ser mas activos y compasivos; nos llena de un cuidado mas afectuoso y mas atento con relación a cada estudiante. Y seguramente produce otras consecuencias que, con el paso del tiempo, iremos descubriendo.
Quienes ya no van a estar en las aulas pasan a formar parte de nuestros recuerdos permanentes - pasan en forma permanente por nuestro corazón- y , a la vez que nosotros les continuamos otorgando nuestro amor pedagógico, ellos, desde la eternidad, nos acompañan, piensan en nosotros, se interesan por nosotros, nos siguen queriendo como cuando estaban entre nosotros, o tal vez aún más.
Los lazos que unen en la tierra al que aprende y al que enseña, de alguna manera han sido pre-vistos por Dios mismo: la muerte los transforma, no los suprime.
Por eso, en la esperanza que este tan especial Día del Profesor que nos ha tocado vivir, enriquece inefablemente nuestro propio proceso de enseñanza y aprendizaje, y mientras comenzamos a poner en palabras, el dolor que se ha expresado en gestos y lágrimas, al recordar a José Manuel Estrada en su paso a la inmortalidad, volvemos a abrazar con afecto a todos nuestros colegas en su día.
PD: El día 16 de septiembre perdieron la vida en un accidente automovilístico cuatro estudiantes del Instituto Santo Tomás de Aquino de la ciudad de Azul. Con tres de ellas - Nadia, Mariana y Belén - estudiamos la Perspectiva Pedagógica Didáctica.Seguramente a ellas habrá oportunidad de dedicarles una nueva entrada. Ahora sólo podemos abrazar con afecto a sus familiares y amigos.

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