lunes, 6 de abril de 2009

El silencio en clase


Esta Semana es especial en el Calendario Escolar. Su concreción reviste múltiples lecturas y da la posibilidad de pensar la educación de manera fundamental. En cualquier sentido es una Semana en la que nuestras palabras están de más. Por eso esta entrada es una invitación a pensar el silencio en la educación, como una condición necesaria.

Se atribuye a Santo Tomás de Aquino aconsejar: "Deseo que seas tardo en hablar y lento para concurrir allí donde se habla. Se amable con todo el mundo, pero no tengas familiaridad con nadie, pues demasiada familiaridad engendra menosprecio y da materia a muchas distracciones".

¿Esta recomendación a un estudiante de la edad media mantiene su actualidad?

En principio, que se haya realizado, a mi juicio, pone de manifiesto una realidad que se mantiene constante entre los adolescentes y jóvenes de la edad media y los de nuestro tiempo: son rápidos para hablar y para acudir allí donde se habla. Tomás está mostrando, una vez, su profundo conocimiento de la persona de los estudiantes, y confiado en sus capacidades los orienta hacia un logro que sabe posible en los jóvenes: el autodominio. En los años juveniles en los que nuestra vitalidad busca cauce, también el hablar busca expandirse y se van descubriendo, en su ejercicio, las potencialidades que posee. De allí la necesidad del silencio.

La educación secundaria es un momento privilegiado para practicar y ejercitarnos en el dificil arte de callar y hablar en el momento justo. ¿Cuántas veces favorecemos prácticas en este sentido en nuestras clases?. Las muchas palabras - y cuanto mas vanas son, peor es - hacen que nuestro interior se derrame como cuando tiramos un baldaso de agua. Las palabras justas corren como en acequias conducidas al "lugar" y en el modo necesario.

Existe la tentación cotidiana de que nuestras palabras en clase se conduzcan por la vía de la opinión casi periodística la que, sin desmerecerla, está hecha para ser formulada en otros ámbitos. Y,si nos dejamos llevar por ese movimiento, introducimos una forma de diálogo que conduce paulatinamente a la "clase-café" o al "bar-clase", en la que los supuestos diálogos se van hilvanando como en un noticiero televisivo.

Si esto lo advertimos en nuestras prácticas es que ha llegado el momento de buscar el encuentro con el silencio y la soledad. Los adolescentes y jóvenes necesitan ser, invitados a ese encuentro, pues nuestros tiempos no les permiten acceder facilmente a la riqueza de estar frente a frente con su propio ser. Por el contrario tratan de perderlos en la masa informe de agentes de consumo, privándolos de realizar actos electivos conscientes y en orden a todo aquello que los hace mas buenos.

La clase no es el lugar propio del silencio, pero sin él tampoco hay posibilidad de encuentro educativo. Por eso afirmamos la necesidad del silencio que, como todo lo importante, se realiza desde los corazones. La música, bien seleccionada, y adecuada a los contenidos a desarrollar, suele ser un camino a transitar que nos conduce al autodominio que nos hace tardos en el hablar. Y llamamos la atención en esto: tardar en hablar; no nos invita Tomás a callarnos, sino nos muestra el camino del señorío propio sobre lo que vamos a decir. Tardar nos da la posibilidad de pensar en "lo que vamos a decir" , en "como lo vamos a decir", en "los destinatarios" de nuestras palabras, en "la intención" de lo que vamos a decir y en si todo ello "ayuda" en el tiempo y lugar en el que vamos a hablar.

"Lo dije sin querer",es siempre una expresión triste, nos pone por debajo de nuestra condición de personas. El resto de lo aconsejado por SantoTomás lo comentaremos en otra oportunidad. Ahora mejor callar.

Valgan pues, para terminar esta invitación al silencio en la Semana Santa, tres expresiones del P. Sertillanges que nos invitan a seguir pensando:

"La palabra es escuchada atentamente cuando se percibe detrás de ella el silencio...el silencio es el contenido secreto de las palabras que valen...lo que da valor a una persona es la riqueza de lo que ella no dice..."