lunes, 23 de enero de 2017

Cruce de los Andes: La Séptima Ruta

Bicentenario del Cruce de los Andes
La Séptima Ruta: el Paso de la Esperanza

Distinguir es un arte de peregrinos; se gesta en el matrimonio del silencio y la contemplación. La distinción nace en las altas cumbres y/o en las profundidades de los establos a donde concurren asombrados los humildes.
Hace un tiempo, a partir del bello título de “General del Silencio” que le diera a San Martin el ex Juez e historiador Enrique Díaz Araujo (1), invité al diálogo contemplando a José Francisco San Martín y Matorras, como aquel que mira lejos y camina, el hombre de silencios con horizontes de esperanza. Hoy retomo ese camino, para rememorar el Bicentenario del Cruce de los Andes.


El Pueblo Cuyano celebra por estos días lo que, en gran parte, se debe a su entrega y laboriosidad. Son comunidades que se gestaron en el encuentro de pueblos peregrinos. El estratega San Martín y su estado mayor, planificaron y ejecutaron el Cruce de los Andes por seis rutas en un movimiento que sigue siendo estudiado hasta hoy en las principales Academias Militares del mundo: los Pasos del Planchon, del Portillo, de Uspallata, de los Patos, de Guana y de Come-Caballos, fueron vasos comunicantes de la savia libertadora. ¿Qué mueve a un pueblo a responder al llamado del estratega para una campaña cómo la sanmartiniana? Pregunta que admite diversidad de respuestas. Quizás, - solo quizás-, San Martín la respondería así: “El pueblo jamás se empieza a mover por raciocinio, sino por hechos” (2). A esa pregunta, que encuentra una respuesta posible en los hechos que se ven, le voy a  buscar otras respuestas en lo que no se ve. Me atreveré a considerar el interior del ser humano San Martín en su condición vital de peregrino, en su carácter de caballero andante, para preguntarme: ¿existe la posibilidad de una séptima ruta, de un séptimo paso, que aún no he visto, y que sea también lo que mueve a un pueblo a realizar grandes obras para ser libre?

El hombre que mira lejos y camina
Quizás, solo quizás, quien mira lejos y camina, siente sed y bebe en el silencio del agua cristalina de la naturaleza redimida. Se es peregrino en este mundo, cuando se cree en Otro. Eso distingue al peregrino del viajero, del turista, del curioso que por causas afectivas, o estéticas, o científicas, recorre las maravillas de la casa común y crece en humanidad al contacto con ellas. Invito al lector a considerar a San Martín como peregrino, para proponerle que se detenga a ver en él lo que no se ve. Quizás ayude considerarlo como alguien que sabe de dónde viene y a dónde va; sabe del principio, porque sabe del fin; sabe que va con otros gestando lugares para los que vendrán después, por un Camino que él no hizo; sabe que no va sólo, aunque camine en soledad;  espera llegar al Hogar, al Puerto –como gustaba decir él en el uso de sus metáforas marinas -  con otros, aunque para ello, quienes van con él, recorran  caminos distintos o surquen mares diferentes. El peregrino, como el navegante, camina, con la mirada en horizontes de esperanza y aún cuando descansa, cuando duerme, su corazón está allí en lo que desea alcanzar.
En nuestra época se usa, se estila mucho, caminar, hacer viajes, en una especie de “búsqueda interior de si mismo”, se suele decir; quizás como una reacción que satisfaga el deseo de la afirmación de la propia identidad, ante una sociedad de consumo que masifica y despersonaliza. Y estos viajes, una vez finalizados suelen traer un tiempo de sosiego, descubrimiento de aspectos personales que se desconocían, etc. pero que más tarde o más temprano, reclaman otros viajes. El peregrino al que me refiero, es aquel que recorre un Camino – quizás lo hace varias veces -, pero es un Camino que se convierte en vital, porque  al transitarlo surge en su recorrido lo mejor de su ser, y con ello cambia, para mejorar, todo o casi todo aquello que va tocando a su paso. El peregrino es un ser que vive su ser social a pleno, y la manifiesta en obras.
¿Hay una séptima ruta sanmartiniana, un séptimo paso, ignorado, olvidado por mi, y que San Martín recorre como peregrino? ¿Qué vé quien mira lejos y camina? Ve horizontes, desde el principio ve el fin que lo mueve desde el principio. Porque conoce el fin, puede caminar mirando lejos; se preparó, se formó, se forjó, se educó, trabajó en la sencillez de lo cotidiano, lo que le permitió – entre otras cosas – descubrir los obstáculos que se pueden presentar de forma imprevista. En el trayecto se admiró y se detuvo a contemplar las huellas de los que le precedieron; preguntó, indagó, registró en su memoria lo verdadero y aprendió a distinguir lo que se presenta engañoso o falso o efímero. Quien mira lejos pre-ve; ve antes que los demás.

Caminar con Esperanza
¿Cómo camina un peregrino? El caminar del peregrino, resulta ininteligible para quien no tiene horizontes de esperanza; y en el esfuerzo por comprenderlo, desiste, porque termina confundido, agobiado. No se comprende el obrar del estratega peregrino desde la cómoda posición de un sillón frente a una pantalla o una cámara. A quien lo sofocan las grandes alturas o ciegan las profundidades, comienza a buscar las fallas, los yerros, las debilidades, se detiene en los aconteceres accidentales de la historia; con la excusa de “humanizar”, deshumaniza, con la intención de “deconstruir”, destruye. Cuando ve pasar un peregrino, mira que marca de zapatillas usa.
San Martín mira lejos y camina con esperanza, porque es capaz de rememorar, de obrar su presente en conmemoración de quienes le precedieron y porque es capaz de ver a los que le sucedan mas allá de su propio horizonte vital. Nutre su obra en la savia vital de sus raíces sabiéndose sarmiento de una Vid de la que otros harán vino.
Sabe que para caminar con esperanza hay que hacerlo con otros y a esos otros hay que atraerlos al peregrinaje; y para ello sabe que “el camino más seguro de llegar a la cabeza es empezar por el corazón” (3).  Quizás, solo quizás, para entender al estratega San Martín en sus seis rutas, se requiere también realizar ese recorrido. ¿Qué hay en el corazón de San Martín que nos invite a partir para llegar a su estrategia libertadora? ¿Habrá allí una séptima ruta, el Paso de la Esperanza?
En este atrevimiento, se nos presenta un San Martín capaz de contemplar en el silencio los arquetipos que por su ejemplaridad le atraían, esos que, a la vez que atraen, impulsan hacia horizontes de esperanza. Se nos figura que en su peregrinar interior era capaz de realizar ese movimiento ancestral del arquero que tensa su arco para lanzar la flecha con certeza hacia el fin que persigue. Capaz de tomarse el tiempo, - a sabiendas que éste es más importante que el espacio -, para forjar la causa de la América que quiere libre. En esa contemplación silenciosa de su interior, se nos presenta capaz de encontrar sus propias cordilleras, los Andes de su corazón, con sus fértiles valles y sus cumbres heladas, con cuevas a las que nunca llegó el sol (hizo un arte del secreto en sus campañas); con arroyuelos por donde desciende cristalina el agua en primavera; y lechos que saben de sequías o se hielan en inviernos que a veces aparecen antes de tiempo y en otras ocasiones se prolongan mas de lo esperado. El “General del Silencio” es capaz de recorrer sus propios cordones montañosos de ida y de vuelta, varias veces; cruzarlos en salud y en enfermedad; camino a la gloria o de regreso a un destierro. En sus Andes interiores se enfrenta a la quietud de las luminosas auroras de sus virtudes y a las erupciones volcánicas de sus pasiones, que a veces cubren de ceniza y humo su peregrinar. Quizás allí, -solo quizás-, aprendió que su mejor amigo es el que enmienda sus errores y reprueba sus desaciertos.(4) Es en el silencio donde aprende a escuchar, a estar atento a la palabra que trasciende – asciende subiendo -, y en esas cordilleras interiores que atraviesa con la energía de la juventud conducida por cauces de ascetismo y sobriedad, aprende la distancia que hay entre lo que se es y lo que se debe ser (5); y así va conquistando ese tiempo en el que ya no se pertenece a si mismo sino a la causa del Continente Americano (6). “En sí pensaba, y en América; porque es gloria suya, y como el oro puro de su carácter, que nunca en las cosas de América pensó en un pueblo u otro como entes diversos, sino que, en el fuego de su pasión, no veía en el continente mas que una sola nación americana”, escribirá de él José Marti.(7)
Quizás, - solo quizás-, en sus cordilleras interiores aprendió a conjugar el tiempo llano de los valles florecidos con la aridez de cumbres heladas por las que asomarse a sus propios abismos, y así forjarse libre por ser capaz de no abandonarse a los excesos. (8) Es la mirada interior la que le permite al Peregrino de la Libertad, ver lejos con esperanza. Peregrina en horizontal y en vertical y así comienza, desde dentro, a trazar “la Cruz en su esfera durable” tal cual la significará Leopoldo Marechal en su Didáctica de la Patria. (9)

Por la ruta de la Cruz o la no enseñada
¿Tendrá el trazado de la Cruz el séptimo paso, la séptima ruta que se va abriendo desde el principio, en el corazón sanmartiniano? Primera en la intención y última en la ejecución, ¿no será esta ruta una de aquellas realidades a las que Exupery llama esenciales por invisibles a los ojos?
Quizás, -solo quizás-, porque esta séptima columna no se enseña, no se aprende cuando aprendemos las seis rutas sanmartinianas para conocer algo del Cruce de los Andes, quizás por eso ya la hazaña no mueve, no despierta en el que enseña y en el que aprende, dos de las condiciones necesarias para los mejores aprendizajes: la admiración y el deseo. Y en la repetición constante de un Cruce de los Andes en seis rutas, se puede producir lo de aquella vieja sentencia latina: “Assueta viles cunt”, algo así como, “las cosas que se reiteran se envilecen”; se cae en la rutina, no se admira, se apaga el deseo, no se aprende.
¿Cómo se puede trazar en un mapa la séptima ruta? ¿Cuáles son sus escalas, sus acampes, sus escaramuzas, sus combates, sus batallas, sus lugares de aprovisionamiento, sus fuentes de agua, los mojones en los que se sepultan los caídos?
Aquel hombre que se hacía el desayuno con sus propias manos, se sentaba al lado del trabajador, veía porque herrasen la mula con piedad, daba audiencia en la cocina – entre el puchero y el cigarro negro – dormía al aire, en un cuero tendido…Campeó entre aquellos trabajadores el que trabajaba mas que ellos;…el que en los conflictos de justicia sentenciaba conforme al criterio natural; el que solo tenía burla y castigo para los perezosos y los hipócritas; el que callaba, como una nube negra, y hablaba como el rayo…”, en la descripción de José Martí (10); ese hombre, es capaz de mirar lejos porque está atento a lo que tiene cerca. Porque posee hábitos virtuosos, que descubrió, fortaleció, desarrolló, en su ruta interior, puede mostrarle a los demás, y exigirle esfuerzos y renuncias, en pos de un bien mayor que él conoce y pone de manifiesto que lo busca, con sus obras cotidianas.
José Francisco San Martín y Matorras: su ejemplo arrastra a las altas cumbres y/o sumerge en las profundidades de los establos a donde concurren asombrados los humildes; su ejemplo invita a recorrer el único paso que podemos seguir recorriendo con él, el séptimo, la ruta que estuvo primera en su intención y última en su ejecución, la ruta que se renueva en cada corazón argentino que quiere seguir cruzando cordilleras para encontrarse con la Verdad que lo hace libre: por el Paso de la Esperanza, por la Ruta de la Cruz, la no enseñada.


(1)   Cfr. Díaz Araujo Enrique, San Martín: cuestiones disputadas, UCALP, 2015, T.II, pag. 364.
(2) y (3) Documentos del Archivo del General San Martín, Bs.As., 1910, Santiago 1° de enero de  1819, T. VII, pag. 163.
(4) Mitre Bartolomé, Obras completas, Bs.As., 1940, Mendoza 12 de abril de 1816, T V, pag. 254.
(5) Carranza Adolfo P., Correspondencia del Gral. San Martín, Carta fechada en Montevideo 27 de abril de 1829, pag. 173.
(6) Documentos del Archivo del General San Martín, Bs.As., 1910, Lima 19 de enero de  1822, T. XI, pag. 577.
(7) y (10) Marti José, San Martín, Bolivar, Washington y otros escritos, Ed. Sopena Argentina, 1945, pag. 26 y 27
(8) Cfr. El Legado de San Martín, Inst. Nac. Sanmartiniano, 1978, La estatua del Gral. San Martín y su inauguración, A los habitantes del Perú, Valparaíso, 22 de julio de  1820, pag. 191.
(9) Marechal Leopoldo, Heptameron, Sudamericana, 1974, pag. 70









domingo, 18 de septiembre de 2016

Cuatro Panes Sanmartinianos

-         17 DE AGOSTO DE 2016 –
-         AÑO DEL BICENTENARIO –

En 1815 el entonces Gobernador José Francisco San Martín y Matorras reclama en un bando a la Población de Cuyo: “Basta de ser egoístas. A la idea de Bien Común todo debe sacrificarse…”- El Pueblo de Cuyo lo entendió. Se abrieron los corazones de los cuyanos de buena voluntad, brotaron de ellos obras de generosidad y entrega, y se encendió en cada hogar un fuego de tiempo nuevo para la Patria Grande. La grandeza de los débiles se impuso a la pequeñez y egoísmos de los fuertes, que desde los más altos cargos del naciente Estado, o desde donde pugnaban por intereses particulares y sectoriales, no se cansaron de ponerle palos en la rueda a la obra de parir pueblos soberanos.
Si lo repetimos hoy ¿lo entenderemos?  “Basta de ser egoístas. A la idea de Bien Común todo debe sacrificarse…”.Es mi intención al recordar – volver a pasar por el corazón -  y honrar al Gral. Don José Francisco San Martín y Matorras abrir senderos de reflexión para encontrar alguna respuesta a la pregunta: ¿cuáles son mis egoísmos, nuestros egoísmos como azuleños, a los que debemos decir basta?
Agradezco la inmerecida invitación que me han cursado para honrar la persona de San Martín, en el Año del Bicentenario de nuestra primera declaración de Independencia y sepan que sólo acepté la invitación porque consideré este acto como un deber de Granadero. Haber pertenecido, en ocasión de mi servicio militar obligatorio, al Escuadrón San Lorenzo del histórico Regimiento de Granaderos a Caballo, y haber integrado voluntariamente el Escuadrón Pringles que se formó para participar en la recuperación de la soberanía de nuestras Islas Malvinas en el año 1982, son parte de las experiencias vitales que hacen que, la persona de José Francisco San Martín y Matorras, se haya constituído en uno de los arquetipos de la argentinidad, a los que siempre vuelvo.
Por ello, con el permiso de ustedes, he de dedicar muy especialmente estas palabras en primer lugar a los Granaderos del Escuadrón Pringles que pisaron la turba malvinera y que son: Jorge Eduardo Vega Luján, Carlos Argentino Acuña, Ernesto Raúl Ponce, Aldo Gabriel Apecechea, Miguel Ángel Plaza, Roque Daniel Flores, Domingo Ángel Novaro, Miguel Ángel Piaggio, y a los dos suboficiales que fueron con ellos los cabos 1ros. Rivero y Campoy.

Y en segundo lugar a todos los azuleños que han vestido el uniforme del histórico Regimiento de Granaderos a Caballo, y lo han honrado.

No es fácil, al menos para mi, evocar la persona de José Francisco San Martin y Matorras, sin que la vergüenza me abrace el corazón; puede que ya no se refleje en mi rostro; pero, a Dios gracias no la he perdido, y al cruzar nuestra querida Plaza y levantar los ojos al monumento ecuestre parecen resonar en mis oídos aquellas palabras del bando: “Basta de ser egoístas. A la idea de Bien Común todo debe sacrificarse…”. Ojalá puedan ustedes también vivir esa experiencia; y algún día al terminar de cruzar la Plaza hacia el sur eso los lleve a arrodillarse ante el único que se arrodilló San Martín, implorar su misericordia, y así volver esperanzados a cruzar la Plaza, con la mirada puesta en horizontes nuevos.

Con esto quiero significar que esas palabras del Bando no surgen en San Martín como pueden surgir hoy las palabras improvisadas o las que son pronunciadas por conveniencia o sugeridas porasesores de imágenes; esas palabras del Bando que, - también hoy nos interpelan- , se gestan en el silencio y  la contemplación del Bien. Invito aconsiderar también a los destinatarios de aquel bando: ciertamente que,  a quien llegaba un bando en aquellas épocas era a los dirigentes, a las familias que sabían leer y escribir; a los instruidos, quienes seguramente las replicarían entre los esclavos, y se leería el bando en las plazas; etc. pero, principalmente el Bando está dirigido a las familias de mayor responsabilidad;  San Martín tenía bien claro a quien le estaba pidiendo el esfuerzo y a quien consideraba egoístas al decir “Basta de ser egoístas….”. Y aún mas: me atrevo a considerar, que incluso pensaba en sí mismo, y en las tantas veces que había estado tentado a dejar toda obra por el Bien Común a raíz de susproblemas de salud. No lo sé con certeza; pero de su correspondencia surge que sabía reconocer sus propios errores y miserias.
También hoy algunos argentinos somos interpelados primariamente por ese bando. ¿Responderemos los azuleños con la generosidad del Pueblo Cuyano?

Con ustedes voy aponer sobre la mesa cuatro aspectos de San Martín, que pueden ayudarnos para que ,mediante el diálogo, nos animemos a identificar esos egoísmos a los que debemos decir basta, tanto en el orden personal como comunitario y; desde ese reconocimiento de nuestras flaquezas, ser capaces de obrar en orden al bien común.

Son cuatro ideas, compartidas a las tres de la tarde, hora – si la hay - significativa para morir a nuestros egoísmos, que son ideas que van a requerir el ejercicio de pensar en la noche, a la intemperie. Esa intemperie, tanto material como existencial, que padecen tantos hermanos nuestros. Porque cada una de estas ideases una invitación a mirar la Cruz del Sur, esa llave que abre la Puerta de la Verdad que nos hace libres; la misma que contemplaba San Martín cada noche mientras habitó estas tierras y la que añoró cada noche estando lejos de ella, y que es la misma que contemplaban los primeros pobladores de estas tierras, y que dejaron plasmadas en sus hilados.


1.-Así, en principio les propongo mirar al cielo en la noche y  que la luz de la estrella sobre la que se asienta la Cruz del Sur  nos mueva a pensar en José Francisco niño; ese niño que vivió unos pocos años en Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú, que habrá compartido juegos con alguno de sus hermanos y amigos, y que comenzó el peregrinar de la mano de sus padres, Juan y Gregoria, quienes lo llevarían a cruzar el Atlántico y probablemente a festejar sus seis añitos en alta mar. Esa experiencia de mar de la niñez, sumadaal período que luchó embarcado en Europa, lo marcaría. Valgan como testimonio la cantidad de metáforas marinas de su correspondencia:“…hice la de Diógenes: zambullirme en una tinaja de filosofía y decir: todo es necesario que sufra el hombre público para que esta nave llegue a puerto…” le escribe a Tomás Godoy Cruz, por ejemplo.( 29.11.1815).
Mucha historiografía, mucho texto ha escamoteado el segundo nombre de este niño, Francisco; la actualidad nos lo devuelve: sus padres, católicos, le pusieron el nombre no sólo del cura que lo bautizó al día siguiente de haber nacido, sino de aquel que en plena edad media se abrazó a la pobreza y a la hermana muerte; aquel que en la contemplación del Bien y de laBelleza de las criaturas entraba en diálogo íntimo con el Creador, “ejemplo por excelencia del cuidado de lo que es débil…” (S.S. Francisco I) En el arte de nombrar hay familias capaces de ser proféticas: José Francisco, son nombres que comunican con el Bien Común e invitan a decir basta a nuestros egoísmos… le habrá alcanzadomas de una vez a nuestro Libertador con pensar en sus nombres para comprender a lo que había sido llamado…San Martín niño…
A veces me pregunto si enseñamos lo suficiente sobre este niño…su crianza…su familia…nadie se hace héroe y libertador de pueblos por su individualidad, ni por generación espontánea, ni por pura fuerza de voluntad…Enseñar los orígenes de su Yapeyú natal… hacer de Azul un Yapeyú… no estaría mal…un Azul con familias que no teman que sus hijos se vayan, porque saben que cada azuleño que parte puede ser constructor del Bien Común allí donde vaya…En el seno familiar y comunitario José Francisco comenzó a tomar conciencia de lo que hoy le falta a la humanidad: conciencia de un origen común; conciencia de pertenencia mutua y conciencia de un futuro que se gesta en el presente compartido si es fecundado de eternidad.


2.-Desde esa primera estrella animémonos a subir a ese madero celestial y pongamos nuestra mano derecha y lo que obramos con ella, para que el clavo de la solidaridad nos atreviese hasta sangrarnos. Que con cada golpe de martillo que surge de cada derecho conculcado, resuenen en nuestros oídos los reclamos de trabajo y de  laboriosidad; de honestidad, es decir no roben mas; sobriedad, es decir, basta de alocados festejos; de generosidad,de sencillez…Esos martillazos los podremos oír, propongo, si nos detenemos a dialogar sobre  José Francisco San Martín y Matorras, en su obrar ante esas efímeras farsantes de la historia que son la derrota y la victoria.
José Francisco sabe de victorias y derrotas desde la más temprana edad: su vocación de soldado lo preparó para codearse con ambas; luchó y ganó contra los moros, luchó y cayó derrotado y prisionero ante los ingleses; se viene perseguido y, en alguna medida, derrotado por el avance francés sobre esa España que lo formó, y que él verá declinar y entregarse a los desvaríos de las Cortes Liberales de Cádiz;  liberales que le hacían la vida imposible a los americanos en aquellas tierras. Una constante del liberalismo, hacerle la vida imposible a la gente.San Martín sabía de las consecuencias últimas del liberalismo; luchó toda su vida para evitarlo en su tierra. No lo logró; en eso también fue derrotado. ¿Y cómo es San Martín en la derrota? no lo vemos resentido, no se irrita, no desfallece, no se detiene, aprende en el camino de la humildad, gana en autoridad, sigue aportando al Bien Común. Los problemas de salud le ganaban batallas periódicamente:  y qué, parece decirse, la salud de la Patria vale más que mi propia salud… ¿Y cómo es San Martín en la victoria? …no humilla, no es soberbio, no se entrega a los placeres,no prepara su enriquecimiento, celebra con austeridad y sigue; no se aturde,  comparte el triunfo, respeta…Así como sabe salir de las derrotas, sabe salir de las victorias; porque sabe que en la historia humana ha habido sólo una Victoria para Siempre; las demás invitaciones humanas de victorias para siempre son siempre engaños.En ambas situaciones, en la derrota y en la victoria, es prudente, nunca ingenuo…
Derrotas y victorias van forjando su heroicidad: batallas físicas y metafísicas que van puliendo la mirada de quien aprende a distinguir lo mejor en todo, lo prefiere y lo ama. Piadoso y justo, en la derrota y en la victoria; sabe arrodillarse sólo ante Dios y el sufriente (sus soldados moribundos en el campo de batalla), sabe que toda guerra tiene un primer campo de batalla: el propio corazón; porque sabe que quien no es capaz de vencerse a si mismo, difícilmente logre triunfos que den frutos de Bien Común. Se había formado en esa tradición Bíblica que desde el Libro de Job sostiene que “la vida del hombre en esta tierra es un combate”. En un mundo en guerra,como el actual, su vida volverá a ser estudiada, a menos por aquellos que, cómo el los calificaba, no quieran ser “mentecatos que ven las cosas por encima…”.


3.-Puestos así sobre el celestial signo, extendamos ahora nuestro brazo izquierdo hasta que nuestra  mano izquierda toque la otra estrella que forma el astral madero horizontal, para que se hunda en ella y en las obras que con ella realizamos, el clavo de la unidad en la diversidad; que nos atraviese hasta sangrarnos. Que con cada golpe de martillo que surge de nuestros deberes incumplidos, suenen en nuestros oídos los reclamos de  mansedumbre y comprensión, sociabilidad y bondad.
Quizás podamos oír esos martillazos si nos detenemos a dialogar sobre José Francisco San Martín y Matorras, que mira lejos y camina, el hombre de silencios con horizontes de esperanza; el que confía; espera, porque tiene sentido trascendente de la vida; y por ello le puede escribir a su amigo Tomás Guido “…hasta ahora yo no he visto mas que proyectos en pequeño. Pensemos en grande y si la perdemos sea con honor” (14.05.1816). Ese José Francisco que no se dejó cautivar por los cantos de sirena de ninguno de los relatos de su época; no se dejó robar la memoria de los orígenes que le dieron el ser; ni levantó sus velas para dejarse llevar por los vientos con apariencia de novedad que soplaban a ras del agua; sirvió, talló la historia americana con mano de Carpintero… quizás al obrar pensaba en el Carpintero de quien recibió el nombre; y ante su obrar las palabras sobran (también estas, las mías); pasó haciendo bien lo que debía hacer bien; según era, obró.
José Francisco sigue siendo un ejemplo de que para mirar lejos hay que vivir todo con serena atención. Porque obra así descubre alternativas superadoras; es capaz de salir de si mismo, de romper la conciencia aislada de autorreferencialidad; reúne fuerzas y sin apegarse a lo que tiene, sale al encuentro de lo mejor. Varón prudente, gobierna rectamente sin importarle el aplauso. Siempre me llamó la atención esa decisión del Gral. San Martín de volver de noche a Buenos Aires, después de esos primeros triunfos en Chile; cuando las autoridades y el pueblo le habían preparado una fiesta para colmarlo de honores; ese pueblo de Buenos Aires que siempre cobijó en sus calles, junto a los mas importantes dirigentes, a esa parte de nuestro pueblo que tiene el aplauso fácil ante el que triunfa sin ser capaz de distinguir de qué forma y para qué lo hace. Seguramente estarían presentes en el corazón de San Martin mucho más esas familias cuyanas, puntanas, chilenas, que se habían quedado sin sus hombres en la campaña libertadora, esos negros esclavos a los que prometió la libertad por ir al frente en la batalla, quelos porteños que lo esperaban para festejar la victoria para ver si mordían algo del triunfante.Tendría presente a ese pueblo cuyano al que le dio más trabajo, que juego; al que le sentó las bases de una economía regional próspera, porque le mostró con su obrar, que la autoridad es servicio; no se sirvió de la autoridad para sus propios intereses o el de sus familiares y partidarios.

4.-Finalmente cuando parados, si quieren, allí, en la noche en nuestra Boca de la Sierra, miremos la Cruz del Sur, animémonos a recostar nuestra cabeza en la última estrella, para que el Fuego del Amor consuma nuestros pensamientos, queme nuestros ideologismos personales y colectivos (que son una de las tantas formas del egoísmo), y podamos, cada uno, ser una astilla mas que se arrime al fueguito de la Idea de Bien Común. Quizás desde allí podamos mirar a los ojos a nuestros mayores, a nuestros ancianos, que como San Martín, muchos de ellos hoy viven el extrañamiento de sus propias comunidades a las que dieron todo. Y si ya eres una astilla trata de ser un tronco. Quizás desde allí, ese consumismo obsesivo, reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico vigente, que les hace creer a todos que son libres mientras tengan libertad para consumir y que se sostiene en una minoría que detenta el poder económico y financiero, quizás desde allí – repito – podamos redescubrir que, en tanto personas, podemos mirarnos a nosotros mismos con honestidad, sacar a luz, en el diálogo compartido en las instituciones vigentes, nuestros propios egoísmos y ser dóciles al llamado a recorrer los senderos de Justicia que conducen al Camino de la Verdad, la Belleza y el Bien.Que nos ayude a pensar y obrarlo así la persona del General José Francisco San Martín y Matorras, anciano y pobre. Aquel que en sus últimos años, habitaba un cuarto alquilado en Bélgica, pidiendo ayuda financiera a sus amigos porque no le alcanzaba la plata – como a nuestros jubilados hoy -, aquel de quien el coronel peruano Juan Manuel Iturregui, testimoniara de que “…vivía invariablemente con toda la modestia y severa economía que corresponde al estado de pobreza…”. Que la mirada de ese José Francisco no se nos quite de los ojos cada vez que miremos a nuestros ancianos. Que como tan bellamente cantara Francisco Luis Bernárdez, y muchas veces se ha repetido aquí,  “que su sepulcro nos convoque mientras el mundo de los hombres tenga días…que hasta el fin haya un incendio bajo el silencio paternal de sus cenizas…en torno al fuego de su tumba reconozcamos nuestros lazos mas secretos y nuestros vínculos mas hondos como nación, como familia y como pueblo. Después hundamos nuestras almas en el abismo secular de su recuerdo, levantemos nuestros ojos al firmamento de su vida y de su ejemplo”…

Que con estas cuatro estrellas del firmamento Sanmartiniano:
San Martín niño
San Martin en la derrota y en la victoria
San Martín el hombre del silencio que mira hacia horizontes de esperanza
Y San Martín el anciano pobre

Podamos unir su persona a la de nuestro Santo Patrono el olvidado por los azuleños San Serapio Mártir – testimonio ambos de que la Justicia y la Caridad son inseparables para que el hombre  y su irreductible dignidad ocupen el centro de la vida política y social – y se puedan abrir, allí donde vayamos, puertas de diálogo que nos sienten a la mesa del Bien Común. Y ya sea en el mate compartido, en la sopa preparada por la abuela,  - porque es triste, y manifiesta nuestros egoísmos, que nuestro pueblo tenga aún que recurrir al viejo recurso de las ollas populares - en el pollo al disco en el taller del barrio, en la pizza amasada entre amigos o los fideos al dente y,en el mejor de los casos, - al menos para mi, claro está – en el asado compartido,  podamos descubrir nuestros egoísmos, despojarnos, al menos, de algunos de ellos, y ser fieles a los ideales sanmartinianos. Seguir librando el buen combate.
Que seamos creativos para saber aconsejar a quien lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que se equivoca, consolar al triste, perdonar al que nos ofende, sufrir con paciencia nuestros defectos y rogar a Dios por los vivos y muertos; y que al final de nuestros días, se pueda decir de nosotros, lo que tan bellamente a expresado Antonio Machado, y que nosotros coincidimos con el historiador que lo aplica a José Francisco San Martín y Matorras:


Y cuando llegue el día del último viaje,
Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar
Me encontraran (encontraréis) a bordo ligero de equipaje,
Casi desnudo, como los hijos de la mar


Agosto 17 de 2016.-

miércoles, 25 de marzo de 2015

Conquistá tu GPS

Palabras de despedida a los egresados 2014 del nivel secundario de la Escuela Normal "Bernardino Rivadavia" de Azul.-


Los abrazo de corazón egresados 2014. Gracias por la invitación que me formularan a compartir con uds. y sus familias este momento tan especial.
Antes de que comiencen a recorrer la distancia que los separa de esas gradas hasta las gradas que este edificio histórico posee sobre la Av. 25 de Mayo, he pensado que es un buen momento para entregarles un GPS: cada uno de uds. podrá acceder a un GPS a la salida de este acto.
Los senderos de este mundo se modifican a diario; el vértigo al que nos invitan los medios de transporte actuales pueden hacernos perder en la infinidad de redes que se van armando, tejiendo y que, con luces, colores y música propuesta desde fastuosos escenarios; pueden hacernos perder o atraparnos.
Los adultos les estamos dejando un sistema que ya no responde a los anhelos de libertad de una humanidad llamada a ser mejor. La mayoría de las veces las propuestas que les ofrecemos tienen que ver con un exclusivo afán de poder mas, de gozar más, de ganar más y/o de alcanzar éxitos pasajeros que te permitan el reconocimiento y el aplauso fácil que, como práctica demagógica, se ha impuesto más como reacción que como convicción. ¡Cómo deseo que al finalizar éstas palabras no haya aplausos! O que al menos te tomes unos minutos para pensar si vale la pena aplaudir. Hemos armado sistemas de aprobación facilistas que buscan un clikc que aumenten mi ego ante el “me gusta” ; o un voto que sólo sume cantidades que puedan expresar porcentajes que sirvan para justificar decisiones que encubren intereses mezquinos particulares, en un afán de poder y lucro deshumanizante.
Si, necesitamos un GPS.
Este GPS lo vas encontrar en primer lugar, si eres capaz de salir; no sólo salir de acá; sino si eres capaz de salir de vos mismo; si comienzas a ejercitar el hábito de despojarte de tus propios egoísmos y de poner tu vida al servicio de los demás: la vida crece dándola.
Pero este GPS lo vas a encontrar, en segundo lugar, si eres capaz de quedarte. Por un lado de quedarte acá; si te quedas acá con algo de tu corazón; si vuelves de vez en cuando a esta casa, aunque mas no sea con tu recuerdo y tu memoria; pero sobre todo si eres capaz de quedarte cada día en la intimidad de tu conciencia y de tu corazón para preguntarte: ¿en qué puedo ser mejor? ¿Qué debo hacer para mejorar? ¿soy de los que honran la vida? ¿quiénes necesitan mas de mi?; y sobre todo ¿en qué tengo que vencerme a mi mismo para ser mejor?
En definitiva este GPS que te vas a llevar sólo anda si eres capaz de realizar el movimiento diario de entrar en tu conciencia, hacerte preguntas, y de salir de ti mismo al servicio de los demás.
En el primer movimiento, si no la silencias, encontrarás no sólo la voz de tu conciencia, sino a tus amigos y compañeros que hoy llegaron con vos a ésta instancia. No los olvides, con sus defectos y virtudes – todos ellos – ya son algo de vos mismo; pero sobre todo no los dejes solos cuando mas te necesiten, en los momentos de dolor y soledad. Por eso anímate al ensimismamiento; vuelve cada día sobre ti mismo; indaga en tu corazón y en tu conciencia y pregúntate: ¿en qué puedo ser mejor?
En el segundo movimiento, en la salida de ti mismo al servicio de los demás, aparecerán a diario tres tentaciones:
La primera: el sistema que hemos armado te dirá a diario: trata de estar mejor; pásala bien; disfruta la vida; no cedas, son espejitos de colores; siempre debes preferir SER MEJOR a estar mejor. El estar pasa, es mudable; el SER queda. Mirá que distinto suena: te estoy amando; soy tu amor.
La segunda tentación será: vos lo podés todo, basta que lo quieras; hacé siempre lo que querés y te gusta. Quien te dice así no te ama. No juegues a ser Dios; recuerda que sólo eres un varón o una mujer limitada; somos limitados; diversamente limitados; nuestra riqueza está en el reconocimiento de la diversidad de nuestros límites. No te lances al vacío del consumismo.
La tercera tentación será la del facilismo: con sus mil rostros: el tecnológico, el placentero, el politiquero, el del juego y la timba institucionalizada, etc. Para evitarlos aprende a buscar los senderos del sacrificio, el esfuerzo y el trabajo honesto.
Con los dos movimientos, accionas el GPS; si lo accionas bien, descubrirás a diario estos tres escollos, obstáculos o tentaciones. Pero para finalizar: ¿dónde está el GPS?  Lo vas a encontrar mirando al Sur cada noche; lo vas a encontrar si miras al cielo en cada noche estrellada; y lo descubrirás más allá de las nubes; allí donde nuestro corazón busca a los seres queridos que han partido: el GPS tiene la forma de la Cruz del Sur; esa Cruz que desde tiempos inmemoriales conduce al caminante y al navegante; esa Cruz que se hizo poncho pampa, en querandíes y tehuelches, que pasaron mucho tiempo antes que vos y yo por este mismo lugar cuando los venados surcaban la desértica llanura en la búsqueda de las aguas del Callvú Leovú; esa Cruz que trajo el inmigrante cristiano en sus creencias redentoras y cuando, se la olvidan, el cielo se las trae cada noche en el giro interminable del Universo; esa Cruz que se forma con cuatro estrellas, la misma cantidad de letras con la que se forma la palabra AMOR.
Esa es la fuente que mantendrá encendido y actualizado este GPS que hoy te propongo que te lleves como testimonio de lo que hemos intentando proponerte y brindarte al educarte en tu querida escuela normal.
Ahora, cuando este acto termine, corre a abrazarte con tus familiares y amigos, dales las gracias y pregúntales: ¿en qué te puedo servir mejor?; y la próxima noche de luna clara, andá junto a tus amigos y familiares ( sin cerveza) a orillas del Callvú Leovú, miren la Cruz del Sur y esperen con alegría la aurora, el nuevo sol que se levanta cada mañana para invitarlos a seguir izando cada día la bandera celeste y blanca, en la que ese sol brilla, como lo han hecho durante muchos años en el patio de esta escuela; esta escuela que en la quietud de la noche, cada día abre los ojos desde la terraza, mira el cielo y se pregunta: ¿cómo podemos educar mejor?. Les dejo un abrazo porque voy a preguntarme: ¿cómo puedo ser mejor profesor?





lunes, 12 de mayo de 2014

Otoño Azul

Si el Otoño es Azul
lo demás no importa…

Si el Otoño es Azul
lo encuentro en tus ojos
que derraman sueños
en acuosas hojas;

si el Otoño es Azul,
en él me despojo
desandando recuerdos
que tu mirada forja.

Si el Otoño es Azul
Uruguay es la Avenida
por donde cantan alegres
las piedras que pisas.

Si el Otoño es Azul
el parque es la Vida
que fluye y se mueve
hacia el mar de tu risa.

Si el Otoño es Azul
el Callvú serpentea,
las estrellas se asoman
y la luna te sueña.


Si el Otoño es Azul
nos abraza este suelo
y se enreda mi aliento…
Junto a tu boca vuelo.

Si el Otoño es Azul
tus acuosas hojas
van regando mi pecho
que tu amor aloja.

Si el Otoño es Azul
lo demás no importa

viernes, 1 de noviembre de 2013

Despréndete

Despréndete de tus miedos.
Que se deslicen al suelo
para que hablen tus misterios.

Pero hazlo muy despacio
para que pueda mirarte…
Quiero escuchar tus senderos.

Cuando decidas hacerlo
dímelo en una sonrisa
que remontaremos vuelo.

Abre mi corazón callado
con la llave de tus sueños
y grabaré en ti un recuerdo.

Hasta tanto yo te espero
y voy deshojando el tiempo

en la puerta de tu anhelo.

martes, 12 de marzo de 2013

El Parque de Azul en peligro


CUANDO LAS PERSONAS NOS ENTENDEMOS.

Cuando  las personas  dialogamos ,  manejamos ciertos códigos verbales ; la sola mención de una palabra ,hace disparar en nuestro cerebro una idea, una imagen, un color, un sabor, una textura, un sonido.-  Y la memoria  lleva al culmen  esa idea, con  recuerdos , visiones, vivencias,  experiencias .
    Verbalicemos. A ver?... un término… PARQUE . … funciona, verdad?.... vienen como catarata  las ideas- Y si nos vamos al diccionario ?

PARQUE:
-          Terreno o lugar cercado y con plantas, destinado a caza o recreo, por lo común   
      inmediato a un palacio o a una población.  Parque nacional: paraje extenso y
      agreste que el Estado reserva a fin de que en él se conserven la fauna y la
      flora y para que las bellezas naturales no sean desfiguradas con
     aprovechamientos utilitarios.
PARCO (italiano ) :  gran  jardín con plantas altas, público o privado, destinado a lugar de recreación o de reposo.
En una definición de Parque, los norteamericanos lo definen como :
-          lugar gratis y abierto para disfrutar de la naturaleza en la respectiva ciudad.
-          Ellos solicitan :  no entrar en el Parque entre el anochecer  y el  amanecer
-           no ingresar  bebidas alcohólicas  dentro del parque
-           mantener  limpio el parque—depositar basura en los recipientes designados.
-          no manejar ningún tipo de vehiculo motorizado sin permiso oficial .- (oh, oh,  que lindo, nunca había  pensado  en el parque sólo con  caminantes …)
Ver artículo enmendadoparc   (de diccionario frances)   
-          Terreno en el interior de una población,  destinado a prados,  jardines y arbolado para recreo y ornato.
-          . Pequeño recinto protegido, de diversas formas, donde se deja a los niños que aún no andan, para que jueguen.
 De todo lo cual podemos  inferir que , en cualquier parte del mundo,  por acuerdo  explícito entre las personas, el concepto PARQUE siempre nos  remite a TRANQUILIDAD, PAZ, SOSIEGO, SILENCIO, VERDE, FAUNA Y FLORA  ADECUADA Y SIEMPRE PRESENTE,  EQUILIBRIO  ESPIRITUAL, SALUD CORPORAL,  o sea, un lugar al cual  concurrimos a REENCONTRAR LA PAZ QUE  PERDEMOS   EN  EL   TRÁFAGO  DIARIO . Y es reaseguro de  salud  -
¿ Que nos pasa, entonces, a los azuleños, que  día a día vamos olvidando  la finalidad  para la que  - en todo el mundo - se  piensan y se  diseñan parques,  AL SERVICIO DEL HOMBRE  Y DE  UNA VIDA  MÁS REFRESCANTE Y  SERENA ?.  
Gracias a Dios, y a un problema de salud que  me ha hecho, - desde hace muchisimos años – adquirir el hábito de visitar el parque diariamente,  puedo  gozarme  de las delicias  que nos ofrece, y sufrir  otras  situaciones  que por cierto son  meditadas en  soledad, pero que hoy quiero expresar.
   Es verdaderamente importante que los azuleños nos ocupemos de  CUIDAR EL PARQUE,  HASTA DE NOSOTROS MISMOS . 
Miren, si nosotros  no protegemos ese espacio  riquísimo  de vida,  dentro de unos años tendremos un páramo.  
Tenemos las personas el DERECHO AL SILENCIO ( desde  hace ya algunos años, roto por reuniones  multitudinarias  que,  durante gran parte del día, envían a la atmosfera  tantos y tantos decibeles , y   hacen que  los pájaros emigren a otros sitios, que  el  pasto verde  quede  estropeado, pisoteado, roto, que las basuras   permanezcan   en el lugar  hasta mucho después.)
  ¿ Alguno de mis coterráneos  tuvo oportunidad de ir al parque el  lunes siguiente a  un encuentro  que se  realizó durante ocho días en la loma del parque ? …  estaba bien nítida la marca de la carpa , y el pasto… (daban ganas de llorar) …muriendo, muriendo, amarillo  subido… Tres  hechos como este y nos quedamos sin parque …
   Podemos entender,azuleños, señor intendente,  concejales azuleños ?
Y no es ,por supuesto, el único  acontecimiento.-El año pasado ,luego de una fiesta muy conocida, ví  en el medio del arroyo, parte de los  troncos que habian  sustentado quizá un quiosco, un local.
DERECHO A LA LIMPIEZA DEL PARQUE,  que  pagamos . 
        Una anécdota: se acuerdan de las inundaciones? … recuerdo que hubo un señor, que expresaba mucho conocimiento en el tema, que  mencionaba el problema que resultaba para el arroyo la existencia  de la compuerta . Cuando éste  comenzó a bajar, se empezaron a ver  cantidad de  ramas que el  curso del mismo transportaba, y que quedaban  “colgadas “  en las orillas , en el puente amarillo, en los restos del  antiguo, y ,en su  curso, también quedaban  obstruyendo las abiertas compuertas.
Por días y días   ví esta basura allí, y el agua, que pugnaba por pasar, debía  dirigirse  o bien hacia la derecha o izquierda, ya que  el paso estaba obturado  directamente  debido a la cantidad de ramas. Y me preguntaba: PORQUE NO LAS SACAN ? 
Un día ,en mi habitual caminata, me llego como siempre al  sector, y veo que HABIAN SACADO LAS BASURAS… pero , ay !!! … no se las habían llevado, no,  saben  donde estaban ??    acertaron,    encima de  las compuertas,   una  buena cantidad de ramas grandes, troncos  , restos de ramajes,  todo subido  a  esos rectángulos de  metal que , puestos   en posición horizontal,  dejan fluir el agua.
   Pasaron los días,  siempre he manifestado mis inquietudes al  personal  del parque,  y esta circunstancia también fue motivo de  una charla, sobre éste y otros  temas. Y fue grande mi asombro cuando  un día, llegándome a la compuerta, veo que estaba limpia de ramas y troncos, pero  éstos se encontraban… AL OTRO LADO,  ya  nuevamente en medio del agua, pero  pasando  la compuerta.  Quien controla, señor Intendente ?...
   Otro tema : ¿ qué sentido tiene el basural que se ha formado  vecino a la casa  aledaña  a los juegos  para niños ?... las hojas que caen no son basura, son  los “argumentos” que tiene la tierra para formar nuevamente humus , dejémoslas, nos las juntemos. Todos podemos entender  que las hojas tienen un tiempo para caer y degradarse, formando nuevamente “humus”.-
   Ya pagamos muchos empleados  municipales, propongo que se  abra un concurso de aptitudes para custodios ,entre los empleados,( gente de Azul, se entiende )  y  que el paseo tenga sus guardianes, como en tantos lugares , de día y de noche. No es agregar presupuesto, es cambiar tarea.
Y ponernos las pilas  quienes somos de Azul y  lo amamos, (y amamos porque conocemos) , para que la legislación vigente  cuide a nuestro precioso mil veces  PARQUE MUNICIPAL  , de nosotros y de nuestros actos fallidos.
                                                                             Hilda H.Vazzano- DNI 5770086
                                                                                      Nacida en Azul