domingo, 11 de enero de 2009

"Los docentes tienen tres meses de vacaciones"

Alguna vez te preguntaste ¿qué sucede en las escuelas durante el receso de verano?. Existe un cierto prejuicio generalizado que se resume en la expresión “los docentes tienen tres meses de vacaciones, y todavía se quejan”. Pero bastaría recorrer un poco la ciudad, o cada pueblo de la provincia, para ver que la expresión conserva una visión del docente que ya no responde a nuestra época. Que es una expresión que es, a la vez, un acto de injusticia hacia los docentes.
Sin pretender agotar el tema, - saben ustedes que una herramienta como el blog no es el lugar adecuado para ello -, les propongo pensar en algunas situaciones que ponen de manifiesto una realidad, a mi juicio, no lo suficientemente valorada, con relación a la actividad docente.
Por dar algunos ejemplos remitimos al lector a que tenga a bien pensar en las escuelas de verano. Aquellas que con diversidad de propuestas pedagógicas, mantienen abiertas sus puertas para continuar con la educación de niños y adolescentes, durante el período estival; brindando, a la vez, una importante tarea asistencial con relación a las necesidades básicas de una parte de la población. En estas escuelas, trabajan docentes que, muchas veces, han trabajado durante todo el año y resignan su período vacacional en pos de cubrir los cargos en las escuelas de verano.
Los invito a pensar también en todos aquellos docentes que continúan trabajando en este tiempo al servicio de niños, adolescentes, jóvenes y adultos con necesidades especiales.
Pueden también detenerse a reflexionar con relación a todos los que continúan trabajando en las variadas propuestas que, a través de instituciones deportivas, por ejemplo, conducen actividades formativas – recreativas, y para las cuales, se presentan proyectos, se realizan seguimientos personalizados de cada participante, se evalúan las propuestas, etc. Un rol principal les cabe en estas tareas a los docentes de educación física, pero también se suman asistentes sociales y educacionales, profesores de estética, diseñadores, artesanos, etc.
No debemos olvidar al personal no docente que en estos días cubren turnos en las escuelas donde no hay actividad, y muchos de ellos se encuentran haciendo la limpieza a fondo que durante el año no es posible realizar, arreglando elementos que se rompen, etc. Los directivos que, estando de vacaciones, salen a “dar una vuelta y pasamos por la escuela a ver cómo está”.
Los noveles docentes que comienzan a cubrir cargos en verano, o muchos que, en sus casas ,ya ofrecen sus servicios para comenzar a preparar a los estudiantes que adeudan materias.
Existe también un importante grupo de docentes que “aprovechan” este tiempo de verano para profundizar en su autoformación; y preparan trabajos a presentar en sus estudios de post grado. O aquellos otros que ya comienzan a organizarse para sus actividades anuales.
Están aquellos que luchan por los derechos de los docentes en las entidades gremiales, y ya se encuentran realizando reuniones para afrontar los desafíos del año 2009. O aquellos otros que comienzan a reunirse para proyectar juntos actividades institucionales, propuestas de capacitación, actividades de extensión y a quienes durante todo el verano le da vueltas en la cabeza la pregunta: ¿qué podemos hacer en la escuela para ayudar mejor a la comunidad?
¡Cuántas organizaciones sociales en nuestra ciudad realizan actividades durante el verano que cuentan entre sus integrantes a docentes de la comunidad!.
Mirar la realidad docente significa no perder de vista las personas de los que enseñan en verano y de aquellos que con su tarea contribuyen a que la actividad docente pueda desarrollarse durante el resto del año con continuidad. Pienso, por ejemplo, en todas aquellos que realizan tareas administrativas en Consejos Escolares, Secretarías de Inspección, etc.
Proceder críticamente no significa admitir sólo lo que está absolutamente asegurado, dar por sentado que lo que se dice, es tal como se dice, sino es necesario poner cuidado en no escamotear nada. Cuando en pocos días más comience a hablarse en los medios de los docentes y el inicio del ciclo lectivo, trata de pensar si en las noticias no se nos escamotea algo; si es así, no nos estarán ayudando a proceder críticamente.