domingo, 25 de enero de 2009

"...de tanto esperar sentados..."


En pocos años mas se cumplirá el centenario. Murió un 26 de enero de 1914 ciego, leproso, materialmente empobrecido, retirado por su propia voluntad a una piecita y, seguramente, continuando con sus ejercicios, allí en la comunicante soledad de la agonía.
José Gabriel Brochero, el Cura Brochero, (1)forma parte de esos verdaderos modelos que expresan la peculiar forma en la que se manifiestan las personas de nuestro pueblo, cuando descubren en el servicio a sus contemporáneos el sentido de sus vidas. Comparte con otros hacedores de nuestra historia el hecho de haber sido el protagonista principal de hazañas que asombran por su grandeza, como también el haber padecido el silenciamiento de sus obras, algo que se produce en la enseñanza de nuestra propia historia con muchos de los grandes hombres y mujeres que dieron su vida para que nosotros tengamos vida. También lo une a tantos otros que nos precedieron con grandeza y honorabilidad, la forma en que transcurrió los últimos años entre nosotros.
En este tiempo de vacaciones, nos ha parecido oportuno sumarlo a esos educadores modelos que proponemos desde ésta página. Quienes deseen ahondar en su vida y obras, tienen otros sitios dedicados específicamente a ellos. ( Cfr. http://www.curabrochero.org.ar/inicio.html )
Su vida puede ser leída como un recorrido educativo, durante la cual enseñó desviviéndose por los demás, especialmente por los pobres y sufrientes de sus comunidades. Los entendió como ninguno de su época, porque convivió con ellos en las serranías cordobesas y por eso podía enseñarles atendiendo a la realidad de la persona del destinatario de su acción educativa.
Explicaba una vez cómo la presencia de Dios era inagotable y se encontraba en todas partes. Refería así la posibilidad de que el pecado no pasaba en ningún instante inadvertido para el Señor y en consecuencia no era posible andar tratando de ocultarse. Y soltaba a sus feligreses estas palabras: “Vean ustedes. También como Dios está en todas partes es bueno aclarar que está más cerca de los pobres que de los ricos. ¡Es lo mismo que los piojos!...”
Otra de las características de gran educador que tuvo, fue la capacidad para abrir caminos nuevos. Materialmente, es conocida su labor para proyectar y construir la extensa red caminera que, hasta el día de hoy, atraviesa gran parte de la provincia de Córdoba, en los lugares que,entonces, eran los más difíciles de transitar. Pero integralmente, fue capaz de abrir nuevos caminos de vida a una multitud de personas incontable, a través de la labor realizada con la predicación de los Ejercicios Espirituales; en especial para aquellos hombres rudos de las serranías que lograban descubrir con la enseñanza de Brochero que la vida es un don sagrado.
Quizás con el centenario de su muerte y en el contexto del bicentenario de nuestra independencia, reciba el reconocimiento de la santidad de su vida entre nosotros y ese reconocimiento abra nuevos caminos educativos, que lleven la impronta brocheriana. Mientras tanto habrá que esperar sin dejar de esforzarnos por imitar las virtudes de éste gran educador. Él mismo enseñó que no hay que esperar todo de arriba: “Alguna vez alguien le sugirió que solicitara dinero al gobierno de la provincia, conociendo que tenía amigos en él. Brochero le contestó con picardía: “No, mi amigo, yo no quiero morirme sin ver la Casa de ejercicios Espirituales terminada. Si le pedimos plata al gobierno, vamos a hacer un hoyo en el suelo de tanto esperar sentados…”


(Las anécdotas de su vida fueron tomadas de "El Cura Brochero, un obrero de Dios" de Efrain U. Bischoff, Edit Plus Ultra, Bs. As. 1980)
(1) Nuestro primer hijo se llama José, el segundo Gabriel.