lunes, 25 de febrero de 2008

Recordando a Don José


Hay nacimientos que cambian la historia. Los que hemos nacido en esta parte sur del Continente Americano debemos en gran medida lo que somos a que un 25 de febrero de 1778 nació José de San Martín. Y él debe su tierra natal a la obra de un santo: Roque González de Santa Cruz, pues sabido es que éste santo jesuita es el fundador , en el año 1626, del pueblo de "Nuestra Señora de los Reyes Magos de Yapeyú". Tener sentido histórico tiene eso de reconocer nuestras deudas.

Solemos proponer a nuestros estudiantes que no dejen de conocer la vida de José de San Martín, pues consideramos que ha encarnado las principales virtudes de un educador. ¿Con cuál quedarnos para recordarlo hoy? Abro al azar uno de los libros en los que se ha editado su correspondencia y allí aparece la carta del 30 de setiembre de 1823, que escribió desde Mendoza a su amigo Vicente Chilavert. Luego de disculparse por la tardanza en contestar manifiesta: "Se funda usted en decir que mi situación me permitirá el tiempo suficiente para leer las cartas de mis rancios amigos; sin embargo, no lo tengo muy sobrante, pues él es dedicado a prepararme a bien morir ( no como usted, sino como un cristiano que por su edad y achaques ya no puede pecar), y a tributar al que dispone de la suerte de los guerreros y profundos políticos, las mas humildes gracias por haberme separado de unos y otros".

Sólo quien tiene una real dimensión de su ser se toma el tiempo necesario para prepararse a "bien morir", tarea nada fácil y a la cual Sócrates le dedicó toda la vida. En la raíz de ésta actitud encontramos la virtud de la humildad,a la que tantas veces debemos volver a buscar los educadores.

Aquella luz que atisbaron los griegos ciertamente la recibió San Martín desde su hogar, en la crianza que le brindó doña Gregoria Matorras del Ser (¡parece mentira que la historiografía liberal le haya mutilado el apellido a la Madre de San Martín, y todos hemos aprendido que se llamaba Gregoria Matorras!, ¿¡por qué nos habran escamoteado el Ser!?) enseñándole desde pequeño que existe Alguien que "dispone de la suerte" de todos; expresión que lejos de comprenderse desde un fatalismo determinista, en la vida de San Martín será una confiada entrega a las "disposiciones" de la Providencia. O dicho de otra manera, fue un hombre que supo que era una creatura.

Fue también en el hogar donde aprendió a obedecer, por eso supo mandar. Y esta virtud de la obediencia, es otra de las grandes olvidadas entre nosotros, los docentes. La vida de don José puede enseñarnos mucho al respecto.

Y también será necesario comprender esa actitud de agradecimiento a la separación que mantiene de "guerreros y profundos políticos", porque es una actitud necesaria en la vida docente: tantos unos como otros, suelen no comprender los tiempos del aprendizaje, y -salvo que unos y otros sean prudentes- , suelen arrastar a quienes se les acercan a situaciones donde prima la ignorancia para lograr el sometimiento y la manipulación. El docente ha de ser agradecido.

A párrafo seguido le escribe a Chilavert: "Hace cinco meses que no leo ningún papel público, y me va muy bien con este sistema; que no exista la anarquía en nuestro territorio y que los españoles no vuelvan a dominarlo es cuanto necesito saber; de lo demás, poco me importa". En donde resume su anhelo de Gobierno e Independencia para estas tierras; anhelo que siempre lo ha acercado a nuestro pueblo. Pues su figura tiene eso de haber sido y ser cada tanto criticada, denostada, calumniada, desde el poder y desde sectores de la intelectualidad; pero su persona permanece cerca y surge real a la vista de los que ven con el corazón. Ser capaz de gobernarse para gobernar y ser independiente, para independizar, son también dos condiciones que hacen a la vida docente.

Y valga para terminar- y no cansar - otro fragmento de carta a Chilavert, esta vez la escrita desde Bruselas el 1ª de enero de 1825: "...Todo cálculo en revolución es erróneo; los principios admitidos como axiomas son, por lo menos, reducidos a problemas. Las acciones mas virtuosas son tergiversadas y los desprendimientos mas palpables son actos de miras secundarias; así es que no puede formarse un plan seguro, y al hombre justo no le queda otro recurso, en medio de las convulsiones de los Estados, que proponerse por parte de su conducta obrar bien: la experiencia me ha demostrado que ésta es la ancla de esperanza en las tempestadas políticas..."

Y luego de desahogarse contra "...las carnívoras falanges..." que desde Buenos Aires se destacan y bloquean su pacífico retiro llenándolo de injurias y mentiras, concluye: "... Ya tiene usted reconocida nuestra independencia por la Inglaterra; la obra es concluída y los americanos comenzaran ahora el fruto de sus trabajos y sacrificios: esto es, si tenemos juicio y si doce años de revolución nos han enseñado a obedecer; si, señor, a obedecer, pues sin esta circunstancia no se puede saber mandar".

Cabe hoy a todo docente mucho de aquellas circunstancias. En procesos revolucionarios no se puede formar un plan seguro pero hay que proponerse obrar bien, para dejar de manifiesto que el docente es un hombre esperanzado. Vaya pues hoy mi recuerdo para la persona de don José de San Martín en el aniversario de su nacimiento, pues de él también he aprendido que ser docente significa luchar por ser humilde, reconocerse creatura y que los demas son creaturas, que la autoridad docente surge de aprender a obedecer, que el docente es un agradecido de los tiempos que vive y sabe buscar el retiro para separarse de aquellos que intentan manipularlo y someterlo, porque anhela esperanzado ejercer la libertad de su propio gobierno para enseñarle a los demas a ser libres e independientes, sabiendo que será inevitable ser denostado, criticado, y calumniado pero que al ver con el corazón encontrará la Verdad que nos hace libres.-