martes, 5 de febrero de 2008

Una pareja homicida

No robarás. "En este precepto se prohibe todo lo que sea injustamente quitado" (1), afirma Santo Tomás de Aquino, y nos introduce en el análisis de cuatro modos posibles de robo:
1. Tomar ocultamente
2. Arrebatar violentamente
3. No pagar el salario
4. Hacer fraude en el comercio
5. Comprar dignidades
Enunciación que por sí sola, nos introduce plenamente en la realidad local,nacional y mundial, y quiere arrancarnos la expresión: "¡vivimos en medio de ladrones!"; pero recordamos que habiendo sido enviados como corderos en medio de lobos, caemos en la cuenta que no hay novedad en la enunciación. La novedad, en todo caso, estará dada por la culminación del tiempo que comienza mañana. Hasta tanto, sigamos analizando el robo.
Su gravedad es tal que no duda Santo Tomás en señalar que "...se asemeja este pecado al homicidio", y nos remite al libro del Eclesiástes: "Es la vida de los pobres el pan que necesitan; y es un hombre sanguinario cualquiera que se lo quite". En este orden de ideas es manifiesta la claridad de la expresión "cultura de la muerte", tantas veces utilizada para llamar nuestra atención - mediante una expresión paradojal - sobre el ambiente epocal que nos ha tocado en gracia vivir.
Mas, el mal es cobarde, nunca llega solo a nuestras vidas. Por eso será que en nuestros días el robo se pasea de forma donjuanesca de la mano de la mentira. Ésta "...puede suceder - continúa Santo Tomás - o bien en el juicio o bien en la locución común...". En el primer caso hay tres tipos de mentirosos:
1. Los que acusan falsamente
2. Los testigos que mienten
3. Los jueces que sentencian injustamente
En el segundo caso hay cinco tipos de mentirosos:
1. Los detractores
2. Los que gustosamente oyen a los detractores
3. Los chismosos
4. Los que aconsejan o adulan
5. Los murmuradores
Para no ser demasiado extenso me detengo brevemente en una de las razones que da el Aquinate - que son cuatro - para alertarnos de por qué acostumbrarnos a mentir es malo. La segunda de esas razones es "Por la disolución de la sociedad. Los hombres viven juntos - agrega- lo que no podría ser si no dijesen igualmente la verdad". Estamos aquí frente a otra característica descriptiva de la "cultura de la muerte": la disolución de los lazos sociales, desde los mas elementales que se forjan en la familia, hasta los mas complejos de la sociedad civil y política.
Releo los modos posibles de robo, el catálogo - tan actual ¿o diré perenne? - de mentirosos y se me descorren velos en el mundo de la enseñanza y el aprendizaje que dejan al descubierto prácticas que se asemejan al homicidio.
Pocos días atrás nos preguntábamos con otros padres y docentes ¿cuál es la mejor escuela - de las que tenemos a nuestro alcance -para nuestros hijos? Quizás sea una primera respuesta: aquella en la que te roben y mientan menos.
Por otro lado, como docentes, se nos plantea el desafío de formar en el amor a la verdad y en el rescate de nuestra convivencia basada en la amistad civil y en la fraternidad; el desafío de formar a los gobernantes de mañana. Pero eso ha de ser motivo de otra entrada. Bástenos citar que "El campo de la amistad...es el del desinterés, el desapego de los bienes materiales, la donación, la disponibilidad interior a las exigencias del otro. La amistad civil, así entendida, es la actuación mas auténtica del principio de fraternidad, que es inseparable de los de la libertad y de igualdad" (2).


(1) Cfr. para Santo Tomás, "De los preceptos de la Caridad y 10 Mandamientos de la ley", Edic. Descleé de Brouwer, Bs. As. 1947, pags. 74 a 82.
(2) Nª 390 CDSI, Edic CEA, Bs.As. 2005.