jueves, 31 de enero de 2008

Dos pedagogías

JUAN MELCHOR BOSCO, nació el 16 de agosto de 1815, en Castelnuovo de Asti, cerca de Turín. El día 27 del mismo mes, pero del año 1770, había nacido en Stuttgart JORGE GUILLERMO FEDERICO HEGEL. Cuando San Juan Bosco contaba con 16 años, Hegel fallecía en la plenitud de sus facultades: era el 14 de noviembre de 1831.
Al pequeño Juan sus padres le pusieron el nombre del discípulo amado de Jesús y el que la tradición atribuye a uno de los tres Reyes Magos; el pequeño Jorge recibió nombres de Emperador.
La mamá de Juan, Margarita Occhiena, propuso para sus hijos una educación católica: oración, vida sacramental, sanas lecturas, firmeza para ordenar, modestia, austeridad, dulzura, solidaridad, trabajo; mientras ella labraba personalmente la tierra, pues enviudó cuando Don Bosco tenía apenas 2 años. Sus biógrafos cuentan que cuando su hijo le dijo que se iría al seminario exclamó: "Hijo mío, si de sacerdote llegases a ser rico - no lo olvides - yo no te veré mas; no pisaré ni una vez tu casa. Pobre he nacido y pobre quiero morir. Lo principal es la salvación de tu alma." Las palabras resaltadas en azul se encuentran textuales en el testamento del primer Obispo de Azul, Monseñor César Antonio Cáneva.
Hegel se formó también en un ambiente cristiano; pero no católico. Se respiraba el racionalismo de la Ilustración.
Ambos fueron grandes lectores, pero de lecturas diferentes. Ambos estudiaron en Seminarios, fueron seminaristas. Durante ese tiempo Juan Bosco visitaba las cárceles y se dio cuenta que estaban llenas de "pobres muchachos que están allí porque de niños y jóvenes son abandonados, descuidados, se crían solos, no hay quien se ocupe de ellos...". Se puso en manos del Inmaculado Corazón de María y se dedico de llenó a su sacerdocio. Estaba naciendo lo que se dará en llamar la pedagogía preventiva.
Por su parte, Hegel, en el Seminario compartía habitación con Hölderin y Schelling, y se entusiasmaba con las lecturas de Rousseau, Schiller, Herder, Fichte, Kant... No adhirió nunca a la ortodoxia luterana en la que fue formado, y renunció a la carrera de pastor para dedicarse a la docencia. Se estaban poniendo las bases de la que se dará en llamar la pedagogía crítica.
La primera de las pedagogías, impulsada por los Salesianos se propagará con impulso evangelizador y será vital para la educación en muchos lugares del mundo, entre ellos nuestra Patagonia. Se apoya fundamentalmente en educar desde la positividad, y desde la trascendencia de entender a la persona como un ser religioso, la educación de la razón por el amor, será una de las claves de su efectividad.
La segunda de las pedagogías, promovida por variadas corrientes filosóficas hasta nuestros días, se basa en el relativismo dogmático, y se apoya fundamentalmente en educar desde la negatividad o negación dialéctica, que enseña que "...ninguna cosa particular, tomada por sí, puede afirmarse debidamente sino destruyendo a la otra hasta ser, a su vez, destruída por otra. 'La guerra - dice Hegel - no es un accidente' sino un elemento 'por el cual recibe el caracter ideal de lo particular su derecho y realidad'. Se trata de ideas real y verdaderamente asesinas; aún no se ha vertido toda la sangre de que son responsables...".(1)-
El estudio de ambas vidas realmente hecha luz sobre los desafíos de la educación actual y nos pone de manifiesto la importancia de los otros en nuestra propia educación; la importancia de la educación familiar y del amor como eje de toda acción educativa.
(1) Gilson E., La unidad de la experiencia filosófica, Rialp, Madrid, 1988, Pag. 213