viernes, 25 de enero de 2008

Versión de La Conversión



Conozco personas que le temen a los conversos. Desde su intolerante tibieza los califican de "fanáticos". Tengo que reconocer que no faltan testimonios para que, la mentalidad facilista, - en cierta manera imperante en la superficie -, tema. Los grandes conversos de la historia son un lanzazo arrojado al corazón de la época que cada uno de ellos ha vivido. Y hacen brotar sangre y agua.


Los que vivimos un tiempo que intenta desconocer las heridas y pretende que todo se cauteriza con la velocidad del cambio vertiginoso, corremos el riesgo de tapar con el velo del olvido los lanzazos que cruzan nuestra propia historia. Y eso a pesar de que nuestros pies caminan senderos abonados y jalonados por sangre de entreveros. Pero entre ver rojas huellas y ver huecas ropas, muchos elijen lo efímero de la segunda opción.


¡Cómo no van a temer a Pablo hoy, que te muestra que, de ser esclavo rentado del Imperio, si te conviertes, pasarás a servir gratuitamente a los excluídos hasta la muerte, y muerte de Cruz!


¿¡Cómo no van a temer a un Agustín?!, que clava un lanzazo en el corazón de la historia, y parte el Amor en dos, y te muestra que, si te conviertes, dejarás de buscar la verdad y el bien donde no se encuentran, y descorriendo el velo del amor propio hasta el desprecio de los demás, te dejarás iluminar por la luz del misterio que te alumbrará el camino con la humildad para que camines los senderos escarpados guiado por el Amor que es capaz de dar la vida por los amigos.


¿¡Cómo no van a temer a Francisco!? que te muestra que, si te conviertes, debes llegar sin nada, hasta los que creen tenerlo todo, para mostrarles que por servir lo que tienen, se han olvidado de ser servidores de los que son, y así han perdido de vista al Todo.


¿¡Cómo no van a temer a Edith?! que le clava un lanzazo al corazón del ruidoso siglo XX y sus totalitarismos deshumanizantes y te muestra que, si te conviertes, la sabiduría de la Cruz se te descubre en el silencio y te silencia para hacer oír su Palabra que salva.


¿Qué manifiesta el lenguaje de los conversos? Nos da la impresión que condensan en una expresión milenios de sabiduría. Parece que los conversos tienen el lenguaje de algunos viejos caciques: pocas palabras dicen mucho. Tal vez por eso comunican con las raíces. En ellos las palabras parecen fecundar el tiempo para generar la novedad permanente: nos hacen ver nuevas todas las cosas. Sus palabras son como actos cocreadores. Su decir fructifica, crece, se multiplica. Parecen saber que deben hechar el resto, sin restar saber.


En el tiempo de la manifestación el lenguaje de los conversos continúa la obra y hacen suyas, para renovarnos, las expresiones antiguas. En el medio de la noche nos acercan una Luz...