lunes, 8 de diciembre de 2008

La del Manto Azul


Azul es también una tierra Mariana. Bajo muchas advocaciones los fieles devotos honran las glorias de la Madre de Jesús. En esta entrada puedes apreciar a los peregrinos que este año visitaron la imagen de la Virgen María que, bajo la advocación de la Medalla Milagrosa, se encuentra entronizada a la vera de la Ruta 226, en el Partido de Azul. Ellos caminaron alrededor de 60 kms. para llegar hasta allí.Así le cantó el poeta cubano.(1)

De guitarra y clave al son
o en altos vuelos del arte,
¡todo y todos a cantarte
Purísima Concepción!
Urgidas por la emoción,
anhelantes de armonía,
tremolan en la voz mía,
diez letras : ¡INMACULADA!
¡No pueden añadir nada
mis décimas a María!
¡Límpida en la eternidad
hízola el Supremo Artífice!
Y por la voz de un Pontífice,
guía de la cristiandad,
al mundo hizó tal verdad...
¡Hace un siglo definida!
¡Salve, Virgen Concebida
Purísima, Inmaculada!
¡Única digna morada
para dar a Dios cabida!
Un ánfora de cristal
cuya suma transparencia
encierra, la pura esencia
del Amor, como un fanal.
Rosa de luz sideral,
fragante voz que destella
dulzor y efluvios de estrella,
elocuente suavidad
del Iris de la Verdad.
¡Rima de Dios la mas bella!
¡Concepción Inmaculada!
claridad de manso río,
de una gota de rocío,
de limpísima alborada...
Luz del sol...Noche Estrellada
luminiscente y serena...
candor lilial, azucena...
la nieve de las alturas...
¡Mil bellísimas figuras!
¡Dios la llamó: Gracia plena!
¡La mas bella entre las bellas!
¡La mas pura entre las puras!
¡Sobre todas las criaturas,
mas alta que las estrellas!
Es sólo divina huella
en hechura femenina.
De finezas, la mas fina;
la mas piadosa piedad.
¡Ángeles y humanidad,
todo a su paso se inclina!
Nidal de toda ternura,
antena de todo ruego,
pira del sagrado fuego,
cuenco del agua mas pura,
cauce de toda ventura,
fragua de la santidad,
yunque de la voluntad,
escamel del heroísmo,
saeta del misticismo,
manantial de caridad.
Áureo cofre prodigioso,
con redomas de virtud
y bálsamos de salud,
y filtros de amor hermoso.
Sutil cántaro precioso
colmado de Amor Divino:
¡del Santo y Supremo Vino
de vid y lagar supremos,
con que nos embriagaremos
al término del camino!
¡Ave Stella Matutina!
¡Rúbrica de la mañana!
Galaxia en flor soberana,
rosa en órbita divina.
Azul que al azul domina
y con su azul todo sella.
Mas aroma y mas estrella,
en florecer y en brillar:
¡Amor! ¡La Estrella del Mar!
¡y el eco de Dios en Ella!
Fogaril de eterna lumbre.
Suplicante omnipotencia.
Arca de toda sapiencia,
venero de mansedumbre.
Excelsa y radiosa cumbre
de la humana perfección.
¡El Divino Corazón
y el Corazón de María
laten juntos desde el día
sin par de la Encarnación!

(1) Alfredo M. Petit, tomado de "La Virgen María en la Poesía", Ed. Guadalupe, Bs.As., 1964, pags. 249, se titula "Causa Nostrae Laetitiae"