miércoles, 21 de mayo de 2008

La escuela, institución de esperanza

"Hay sabios de todas menas", se llamó la primera entrada de este blog que, sólo contiene una sextina del Martín Fierro. Hoy me pareció oportuno releer algunas de sus páginas y junto a él en la biblioteca, encontré - entre otros - este comentario que comparto . Entiendo que mantiene su actualidad y nos ayuda a pensar la educación. Forma parte de una larga reflexión que lleva por título "Dar a la educación todo", y esta parte se subtitula "Martín Fierro, poema incluyente".
"Antes que un "poema épico" abstracto, Martín Fierro es una obra de denuncia, con una clara intención: oponerse a la política oficial y proponer la inclusión del gaucho dentro del país que se estaba construyendo:
Es el pobre en su orfandá / de la fortuna el desecho / porque naides toma a pecho/ el defender a su raza / debe el gaucho tener casa / escuela, iglesia y derechos.
Y Martín Fierro cobró vida mas allá de la intención del autor, convirtiéndose en el prototipo del perseguido por un sistema injusto y excluyente. En los versos del poema se hizo carne cierta sabiduría popular recibida del ambiente, y así en Fierro habla no sólo la conveniencia de promover una mano de obra barata sino la dignidad misma del hombre en su tierra, haciéndose cargo de su destino a través del trabajo, el amor, la fiesta y la fraternidad.
A partir de aquí podemos empezar a avanzar en nuestra reflexión. Nos interesa saber dónde apoyar la esperanza, desde dónde reconstruir los vínculos sociales, que se han visto tan castigados en estos tiempos...
¿Entonces qué? Me parece significativo el contexto histórico del Martín Fierro: una sociedad en formación, un proyecto que excluye a un importante sector de la población, condenándolo a la orfandad y a la desaparición, y una propuesta de inclusión. ¿No estamos hoy en una situación parecida? ¿No hemos sufrido las consecuencias de un modelo de país armado en torno a determinados intereses económicos, excluyente de las mayorías, generador de pobreza y marginación, tolerante con todo tipo de corrupción mientras no se tocaran los intereses del poder mas concentrado? ¿No hemos formado parte de un sistema perverso, aceptando en parte sus principios - mientras no tocaran nuestro bolsillo -cerrando los ojos ante los que iban quedando fuera y cayendo ante la aplanadora de la injusticia hasta que esta última practicamente nos expulsó a todos?
Hoy debemos articular,si, un programa económico y social, pero fundamentalmente un proyecto político en su sentido mas amplio. ¿Qué tipo de sociedad queremos? Martín Fierro orienta nuestra mirada, nuestra vocación como pueblo, como nación. Nos invita a darle forma a nuestro deseo de una sociedad donde todos tengan lugar: el comerciante porteño, el gaucho del litoral, el pastor del norte, el artesano del noroeste, los pueblos originarios y los inmigrantes, en la medida en que ninguno de ellos quiera quedarse él solo con la totalidad, expulsando al otro de la tierra.
Durante décadas la escuela fue un importante medio de integración social y nacional...También hoy desde la pluralidad enriquecedora de propuestas educadoras, debemos volver a apostar a la educación, todo...Depreciada, devaluada y hasta atacada por muchos, la tarea cotidiana de todos aquellos que mantienen en funcionamiento las escuelas, enfrentando dificultades de todo tipo, con bajos sueldos y dando mucho mas de lo que reciben, sigue siendo uno de los mejores ejemplos de aquello a lo cual hay que volver a apostar, una vez mas: la entrega personal a un proyecto de un país para todos...
Los invito a leer una vez mas este poema. Háganlo no con un interés sólo literario, sino como una forma de dejarse hablar por la sabiduría de nuestro pueblo, que ha sido plasmada en esta obra singular. Mas allá de las palabras, mas allá de la historia, verán que lo que queda latiendo en nosotros es una especie de emoción, un deseo de torcerle el brazo a toda injusticia y mentira y seguir construyendo una historia de solidaridad y fraternidad, en una tierra común donde todos podamos crecer como seres humanos. Una comunidad donde la libertad no sea un pretexto para faltar a la justicia, donde la ley no obligue sólo al pobre, donde todos tengan un lugar..."
Cfr. Bergoglio Jorge, sj., Educar: exigencia y pasión,Claretiana, Bs.As.,2003, pags. 166 ss.