viernes, 19 de septiembre de 2008

Acerca de la influencia de Nietszche II

1) Nietszche en los temas y corrientes del siglo XX
No se puede afirmar que Nietszche haya hecho "escuela", en el caracter técnico que puede darse a éste término; sí se puede decir con certeza que su influencia ha sido durante todo el siglo XX, constante y, estimo que es uno de esos pensadores a los que - por diversos motivos - se volverá permanentemente. Tampoco puede hablarse de un "sistema nietszcheano" de pensamiento, algo que el propio autor hubiera rechazado: "Desconfío de todos los sistemáticos y los evito. El gusto por el sistema es una falta de probidad", afirma en "El ocaso de los ídolos. Sentencias y dardos" Nº 26.
También estimamos que durante el siglo XX hay:
a) Corrientes que asumen conscientemente y manifiestan contar, entre sus fuentes, el pensamiento de Nietszche.
b) Corrientes que se saben herederas de las reflexiones del autor de "El origen de la tragedia", mas prefieren no hacerlo manifiesto.
c) Corrientes que, tal vez, sin saberlo, presentan como novedosas o innovadoras, algunas respuestas a viejas cuestiones que tienen su origen en Nietszche; tratan temas que fue él quien puso sobre la mesa de discusiones; temas que sin esa puesta en escena, habrían quedado como aspectos muy accidentales o secundarios en el pensamiento occidental.
Así poniéndonos a recorrer algunos senderos nietszcheanos del siglo XX podemos hacer referencia con el historiador de la filosofía Hirschberger, a una "interpretación estético-musical" de la obra del autor que nos ocupa.
Pocos años antes de su muerte (+1900) Nietszche fue un autor que se puso de moda, pero en general al margen de los círculos universitarios: había comenzado a calar hondo en los ambientes artísticos y literarios, en especial en aquellos de características un tanto marginales diríamos hoy, o bohemios, para usar un término que nos resulta descriptivo. Quizás sea ésta un matiz permanente de su influencia: su pensamiento comienza a instalarse cautivando primero a quienes reflexionan un tanto al margen de los sistemas de pensamientos (paradigmas, dirían algunos) imperantes. Así lo explica Sebreli en el citado artículo de La Nación: "Lejos de los círculos universitarios que no lo tomaban en serio - con excepción de Dilthey y después Heiddegger- sus innumerables lectores se encontraban en los ambientes artísticos literarios, entre "los poetas malditos" y los bohemios. Fue un autor de culto para los jóvenes wandervogel que llevaban el "Así hablaba Zaratustra" en sus muchilas durante la Primera Guerra Mundial, y algunos de los cuales integrarían luego las juventudes hitlerianas. Siguió siendo un ícono para perpetuos jóvenes rebeldes de sucesivas generaciones. Los beatniks californianos llegaron a mezclarlo con el budismo zen".
No resulta extraña esta primera influencia si pensamos que en su primera obra de importancia "El origen de la tragedia" toma el espíritu de la música como punto de partida para explicar uno de los legados más importantes de la antigüedad griega. (Cfr. Hirschberger, pag. 43). Dentro de este movimiento interpretativo encontramos el cenáculo de Stephan George, y en el campo de la filosofía, la obra de E. Bertram que lleva como título "Nietszche, ensayo de una mitología"(1918). Esta figura de "los autores malditos" es caracterizada por Gilles Deleuze y Michel Foucault en la introducción a la traducción francesa de las obras completas de Nietszche (Edic. Colli-Montinari), del siguiente modo: "Los pensadores malditos se reconocen externamente por tres rasgos: una obra brutalmente interrumpida, unos parientes abusivos que pesan sobre la publicación póstuma de sus escritos, un libro misterio; algo así como "el libro" del que no se acaban de presentir todos sus secretos". Otras características que pueden señalarse: la falta de mesura, un desmedido sentido de la aventura y del riesgo, una voluntad de convertirse a sí mismos en sujetos de experimentación, un valor reflejado en escritos de caracter proféticos. "Por decirlo con palabras de Nietszche, los intempestivos, aquellos que actúan contra su propio tiempo, a favor de un tiempo por venir, aquellos que inventan un mundo y crean nuevos valores..." (Cfr. Miguel Morey, en Historia de la literatura, T. II, pag. 38).
Por su parte fue el poeta Jules Laforgue quien difundió a Nietszche, entre los simbolistas, los decadentistas y el dandismo estético. Desde allí se extenderá a las vanguardias artísticas futuristas y expresionistas. El surrealista heterodoxo Georges Bataille, quien en 1939 conmemoró el cincuentenario de la locura de Nietszche, declara el 3 de enero de 1889 - entendiéndola como un trance místico liberador de los impulsos dionisíacos - será una de las fuentes en las que abrevará Michel Foucault para escribir su "Historia de la locura en la época clásica" (1961), en la que Nietszche aparece junto a Vangogh y Artaud, como los grandes locos que enfrentaron la racionalidad moderna.
Tampoco escaparán a su influencia autores como Gide, G.B. Shaw, D.H. Lawrence, Ibsen, Strindberg, Hamsum, Hesse, Benn, los anarqujistas y otros. (Cfr. Sebreli - art. cit. de La Nación).
Así, ya desde sus primeras obras, va quedando conformado mas o menos explícitamente el pensamiento de Nietszche, al que sus historiadores o comentadores comenzarán a describirlo como: irracionalismo, vitalismo, esteticismo, antimodernismo. Y en ese planteo inicial van a quedar expuestos, también, los temas principales de su obra: lo dionisíaco y lo apolíneo; la decadencia de la cultura europea moderna; el principio de la afirmación voluntarista de la vida; el mundo concebido como movido por el motor de la contradicción; el devenir que lo lleva a la negación - casi aborrecimiento - de la metafísica. Se va configurando entonces un fenomenismo y un perspectivismo que conduce, paulatinamente, al relativismo, tan común en nuestros días. La moral de los señores y la moral de los esclavos; el superhombre; la transmutación de los valores; el ateísmo y su lucha contra el cristianismo; el eterno retorno y la voluntad de poder; serán algunos de las viejas novedades que Nietszche empujará con fuerza echándolas a rodar por el siglo XX.
Pero quizás mas apasionante aún sea la influencia filosófico - política de Nietszche, que será motivo de nuestra próxima entrada sobre el tema.