domingo, 21 de septiembre de 2008

¡Feliz día del estudiante!


Hoy es un día para celebrar la amistad.

No es el día del amigo, pero puede ser un día pleno en gestos de amistad.

¡Que puedas compartir la felicidad de ser estudiante en este día!

Entre nosotros el día en el que comienza la Primavera se une tradicionalmente a la celebración del día del estudiante, como queriendo señalar, tal vez, que el acto de estudiar también es el inicio de algo, de un caminar que - como la Primavera - estará lleno de días diversos: lindos, nublados, plenos en luces, otros sombríos, con flores, espinas, tormentas, brisas...

...como la amistad...precedida de otoños, seguida de veranos y de inviernos...

Te deseo, querido estudiante, que hoy puedas rescatar tres fundamentos vitales, en este día: el pan compartido, la corporeidad y la palabra.

El pan compartido en común entre tus compañeros de estudio, el compartir la mesa - si es posible con sencilla comida hecha por tus manos - comenzará a abrir las puertas hacia los senderos profundos de la amistad...

La corporeidad, que se expresará en el baile, en el abrazo, en el juego; que se mostrará con "trajes", nuevos si estás en "la promoción", terminando algún ciclo de tu educación; que sentirá los deseos y los impulsos de una entrega que quiere ser conducida y quiere ir descubriendo el momento exacto, elegido libremente, sin las presiones del ambiente ni la improvisación inconsciente que despersonaliza; que quiere aprender a esperar los fundamentos sólidos, que permitan que construyas uniones indisolubles... esa corporiedad con la que caminarás los senderos descubiertos al compartir el pan abriéndote la posibilidad de nuevos encuentros en el camino, seguro de que uno de ellos se ha de convertir en

EL ENCUENTRO DE TU VIDA...

Y la palabra, que designa, que nombra los momentos únicos de la vida; esa palabra que va precedida del silencio compartido, de la mirada esperanzada; esa palabra que se profiere, que se dice, como una expectativa segura de lo que esperas y con la convicción que - como aprendimos con El Principito - "lo esencial es invisible a los ojos"... esa palabra que vamos dando y recibiendo en los senderos que descubrimos al compartir el pan, y en los cuales nos vamos dando, sabiendo que tenemos una deuda impagable con quienes nos han dado la

VIDA QUE SE RENUEVA EN CADA PRIMAVERA...