domingo, 15 de junio de 2008

¡Feliz día del padre!

Decir padres, es decir Patria, cuando nos duele la Patria, duele la paternidad. A todos los padres nos ha de venir bien en este día recordar - volver a pasar por el corazón - el don de la paternidad. Tal vez nos ayude este fragmento:
"Son tiempos difíciles, amigo, los que estamos viviendo. Momentos históricos llenos de vacilación, confusiones e infidelidades. Etapas cubiertas de riesgos. Se pondrá a prueba a los santos...¡Es tan facil ser cobarde en estos instantes!. Resulta cómodo dejarse arrastrar por vientos y corrientes, hacer lo que realizan los demás. Unos hombres se escudan en la actuación de otros. Bastantes se sacuden toda clase de responsabilidades. Muchos se desmoronan.
Pero mientras unos se rompen, otros se levantan; unos se venden por unos despojos, y otros, valientes, no solamente se encaran con los problemas, sino que encaminan a muchos hijos desviados.
Cada generación ha tenido sus dificultades. Hoy vuelven a repetirse...Te invito a que te asomes al Libro de Daniel. Desde arriba podremos examinar los hechos. Sacaremos lecciones para nuestro tiempo, vigor y fuerza para perseverar en la fidelidad... Contempla: intervienen reyes y gentes del pueblo; padres e hijos; hombres leales y personas que apostatan; cobardes que se esconden y fieles que dan la cara. Abre el Libro de Daniel por el capítulo once: "Se levantará un miserable, sin estar investido de la dignidad real, se insinuará astutamente y se apoderará del reino por la intriga...Por medio de sus cómplices obrará con engaño y, aunque con poca gente, se irá haciendo fuerte...Hará lo que no habían hecho sus padres y los padres de sus padres: distribuirá entre ellos botín y riquezas, urdirá estratagemas contra la fortalezas, aunque sólo hasta cierto tiempo... De su parte surgirán fuerzas armadas, profanarán el Santuario y la fortaleza, abolirán el sacrificio perpetuo y pondrán allí la abominación de la desolación".
La historia ha visto en ese hombre miserable del que habla Daniel a Antíoco IV Epifanes (175-164 a.C.)...Prototipo de la doblez, pacta alianzas y juega en falso con sus aliados. Hábil para el engaño, se hace rodear de gentes que tiene un precio bajo...
El edicto del rey no admite componendas. Todos están obligados a ofrecer incienso a los dioses griegos bajo pena de muerte...Son muchos los que ceden...No resulta dificil rendirse en estos momentos. Es suficiente con depositar un poco de incienso en el fuego, ante los dioses...Sí, siempre hay gentes que ceden...que se retiran...que se rinden...Siempre hay miserables que la única perseverancia que conocen es la de la infidelidad...
...pero también los hay que permanecen leales.Fieles se mantienen Daniel y sus compañeros sin temor a amenzazas de muertes, leones y fuegos.
Fieles se mantienen padres e hijos a los que conocemos por el nombre de Macabeos: "Vamos a asistir al nacimiento de un combate por la fe. El pueblo de Israel va a ser perseguido...Matatías y Judas Macabeo lucharán, si, por la independencia, pero sobre todo por su templo, por sus costumbres religiosas. Y lucharán como guerrilleros; no contra el invasor que viene de fuera, sino contra el invasor y el mal que domina y controlo desde dentro..."
El precio exigido es caro y no transigen "Yo, mis hijos y mis hermanos nos mantendremos en la alianza de nuestros padres"...
Ahora, que reina la confusión - dice Matatías antes de morir - ahora que es tiempo de ruina, ahora es cuando hay que mostrar el celo: Recuerden la gesta de sus padres...
En los años angustiosos en los que nos habla el Libro de Daniel, una familia, la de los Macabeos, ayudados por los asideos, israelitas valientes y entregados de corazón a la Ley, fue la que mantuvo islotes fieles en tierras del pueblo elegido, pese al mal que estaba dentro, pese a las guerras que estaban fuera, pese a los silencios de muchos, pese a las traiciones de los hipócritas, pese a todos los pesares...
Hoy una sola familia no haría nada. Pero ustedes, padres, si pueden hacer mucho en el seno del hogar. Hay algo muy significativo en e Libro de Daniel. No solamente se nos dice que el pueblo se mantuvo firme, sino que hubo algunos que educaron a la multitud...enseñan a otros el camino recto. Y esto es lo que se les pide padres: atiendan a la familia, fortalezcan a sus hijos, enséñenles, marchen delante de ellos, muéstrenle el camino. Si el cuarto mandamiento obliga a los padres a amar, sustentar y educar cristianamente a los hijos, hoy estimo que éste úlimo punto pasa a la primera página de las obligaciones...En tiempos de confusión es bueno rezar; lo es siempre. Pero no es suficiente... Nosotros queremos formar parte del pueblo que se rebela contra la apostasía y enseña a otros el camino seguro....
Padres, preocúpense seriamente de la formación doctrinal religiosa y moral de sus hijos.
Si para ello se precisa acudir a los profesores de la escuela y exigirles, háganlo.
Si se requiere interesarse en abrir bibliotecas, ábranlas.
Si se necesita participar en las asociaciones padres, participen.
Si es necesario abrir las puertas de sus hogares a los amigos de sus hijos, ábranlas
Si esto los obliga a estudiar a ustedes, estudien.
Preparen a sus hijos con una fe sólida, sin rutinas, sin formalismos, con un espíritu que los haga pensar, sentir, juzgar, hablar, valorar y actuar conforme al Evangelio...
A pesar de todo padres, no se asusten...no teman ningún daño, aunque las circunstancias en que trabajen sean tremendas, peores que las de Daniel en la fosa con los leones...Al final de estos tiempos difíciles "los doctos brillarán como el fulgor del firmamento y los que enseñaron la justicia a la muchedumbre resplandecerán por siempre,eternamente,como las estrellas. Así ustedes padres, los que enseñen a sus hijos el camino de la luz" (1)
(1)Urteaga, Jesús, Cartas a los hombres, Patmos,Madrid, 1974, Pags. 370ss. "El cuarto mandamiento de los padres" -